Yoga por encima de las normas

En el periodo de nuestra formación en Swasti Yoga (Rishikesh, Índia), el maestro Surinder Singh, al ver que no dábamos abasto a retener el estudio de las asanas al estilo de una academia occidental, insistía que dejáramos de tomar apuntes y detallar, negro sobre blanco, cada una de las concreciones que nos brindaba. Al final le hicimos caso. Creo que por unanimidad. Y, como no, fue un acierto. El maestro Surinder Singh trataba que comprendiéramos algo que nos parecía del todo imposible. Decía: lo que estáis aprendiendo aquí se reflejará en el momento en que lleguéis de nuevo a vuestras tierras y empecéis a desarrollar vuestro propio yoga. Y por sorpresa nuestra así ha sido. Por supuesto que buena parte del mérito, si no todo, recae en su figura, en la capacidad por despertar el yoga que todas y todos llevamos dentro.

Aún y así, en el mundo del yoga siguen existiendo muchos casos en los que la práctica se somete a  una enorme rigidez e incluso ortodoxia. Someter la práctica a unas reglas, sin más, sin dar oportunidad a ser comprendidas, sin entender cómo nos ayudan a unir cuerpo y mente, implica un camino que nos aleja de las virtudes del yoga y, en consecuencia, nos aleja del desarrollo de nuestro propio ser.

 

Es el yoga el que se adapta a nosotras y no al revés. Es la suma de consciencia y determinación en cada una de las asanas lo que nos permite descubrir nuestro propio bienestar. Y el bienestar cada uno lo entiende a su manera, sin normas. Porque el bienestar es paz, es amor, y el yoga, como el amor, está por encima de las reglas.

 

Duna Yoga

2 de maig de 2019. Maó, Menorca.

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