Yoga, el camino de la determinación

En raras ocasiones, muy pocas, en las asanas de Yoga hay que hacer fuerza. Otra cosa es estar fuerte, que sí es conveniente, pero esto es algo que el Yoga te aporta día tras día, a medida que avanzas en la práctica. Con el Yoga trabajas la fuerza, la fuerza que te da estabilidad, la estabilidad que te da seguridad, y la seguridad como marco necesario para desarrollar la creatividad y la determinación necesaria que permite encarar, con garantías, los retos de la vida.

Algunos ejemplos de esta demanda de determinación la vemos en algunas de las posturas invertidas: sarvangasana, sirsasana, kakasana… Y también en algunas que no son invertidas y, a la vez, aparentemente, más sencillas como vriksasana, conocida también como postura del árbol. En vriksasana solemos fijar el reto en mantener el equilibrio. Bien, es cierto que se trata de una asana de equilibrio, aunque la próxima vez, en lugar de fijar la atención en mantener el equilibrio, trata de crecer. Sí, sólo esto. Cambia el verbo “mantener” por el verbo “crecer” y aplícalo. Verás la diferencia. Una flor no ha venido a este mundo a mantener el equilibrio, ha venido a crecer hacia la luz, con determinación. Igual que tú no has venido a este mundo a hacer equilibrios, has venido a desarrollar tu ser, con determinación.

Este principio es aplicable a todo el Yoga y, por extensión, a nuestro día a día. Encarar las asanas con el camino de la determinación te ayudará a unir mente y cuerpo. Combinar la determinación con la respiración te hará brillar.

Namaste.

Duna Yoga

 

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