El Yoga no es para mí, no tengo flexibilidad

He oído esta frase muchas veces. Y en realidad tendría que ser al revés: como no tengo flexibilidad, el yoga sí es para mí. La creencia que sólo es posible practicar yoga si se dispone de flexibilidad (cuando en realidad queremos decir elasticidad) es reflejo del planteamiento, demasiadas veces superficial y erróneo, con la que formulamos nuestro día a día en la sociedad occidental. El yoga no es solamente una cuestión física. De hecho, lo que hay de físico en el yoga es consecuencia y resultado de una práctica más profunda que tiene raíz en la respiración.

No basta identificar el grado de elasticidad con nuestro metabolismo. Hay parte de esta elasticidad que explica tu manera de encarar la vida. Por ejemplo, una persona sometida a un estrés continuado deriva a estados de tensión. Esta tensión se manifiesta de distintas formas en dos contextos: psicológico o emocional, y físico.

La tensión en el contexto psicológico o emocional es fruto de una actividad mental frenética. Un ataque sin escrúpulos de los propios pensamientos, muchos de ellos destructivos, que nos llevan al agotamiento. La tensión en el contexto físico se traduce en rigidez, contracturas, lesiones y alteraciones de los órganos.

¿Cómo ponemos remedio a este estado de tensión? Una opción es a base de hartarse de antiinflamatorios, relajantes musculares y ansiolíticos. La otra opción es ejerciendo control sobre la respiración. La primera opción tiene efectos inmediatos pero temporales, además de abocar el organismo a la dependencia. La segunda opción tiene efectos a medio plazo pero prolongados y auto controlables.

Para actuar sobre el bloqueo físico y mental hay que liberar tensión. Para liberar tensión, ejercemos control sobre la respiración y, más concretamente, sobre la exhalación. Buscamos exhalaciones lentas: le vamos a dedicar dos, tres o incluso más veces del tiempo que dedicamos a la inhalación. Con las exhalaciones lentas conseguimos calmar el ritmo cardíaco. Sólo calmando el ritmo cardíaco conseguimos calmar la actividad mental. Y sólo calmando la actividad mental conseguimos liberar tensión, tanto la tensión física como la tensión emocional. Este trabajo es la base del yoga y, sin duda, va a mejorar tu elasticidad.  

Duna Yoga. Febrero de 2019.

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